jueves, 5 de julio de 2012

Oníricamente Hablando

En la playa. 
Caminamos con Chri y llegamos a una especie de final, un final de arena. El mar continúa. Perfectamente podría ser la posada AlMayer de Océano Mar. Solo veo mis pies rebozados. Solo escucho el ruido de sus pasos, unos pasos que se guardan los míos y dibujan



 “… Ayer domingo  recorrí los acantilados de la costa hasta Bakio. Te perseguí los ojos mientras te embriagaba la carretera. Te cogí la mano, aunque nunca me atrevo a hacerlo del todo, y la besé. Y tu me miraste un poco… y sonreías de medio lado y te chisporroteaban los ojos. En Plentzia dibujaste mis pasos dentro de los tuyos y nadamos desnudos los trocitos de océano…”. 

La arena, el paisaje dorado de la tarde, silencioso y tierno, se va transformando en algo frondoso, verde, húmedo y carnoso. Finalmente, en selva tropical…Y él está ahí, junto a Chri. Él que me dice “ven que te muestro” y yo que le sigo como lo seguí siempre, aunque esta vez, yo voy delante. 
Hay un cartel que parece sacado de ACME y que indica algo que no logro descifrar del todo, creo que es una dirección, no sé bien. Si sé que aquello no es un cruce de caminos, sé que aquello no es un final de nada. Yo sé que aquello es una continuación y que el lugar no me es desconocido. Una obligación. 
Allí mismo, detrás de la selva y la arena blanca, bajando unas escaleras, hay un felpudo marrón y más grande de lo normal. Justo enfrente, la puerta de un hotel. 
La puerta está abierta



Una habitación grande, cuadrada y luminosa. La ventana es toda la pared del fondo y dibuja el océano. Allí está, azul e inmenso con su macabra calma, una balsa de aceite. Allí está como un consuelo, como la opción y el viaje. Están allí todas nuestras vidas, todas nuestras muertes pintadas de azul bajo un cielo perfecto. 
Te reconocí nada más entrar. Eres exáctamente como sus ojos. El final del mar


La gran ventana tuvo cristales hasta que supe ponerle la mano encima. Después desaparecieron y las cortinas volaban . Acarician mi rostro quieto y el cabello danza como ellas, con el viento. Ellos están justo detrás, si alargan la mano me tocan. Chri y tu padre parecen espectadores de algo que va a pasar. Parece que en cualquier momento yo, voy a  levitar sobre la mar hasta desaparecer. 

Parece que en cualquier momento voy a explotar en mil pedazos. Parece que en cualquier momento vaya a megapixelarme por la estancia hasta formar parte del último rincón de todo. 
Es mi sueño y parece que en cualquier momento yo pueda ser tu y tu él y él yo y todos uno. 
Un cuerpo con lenguas, brazos y piernas sumados, un corazón pletórico de todas las cosas juntas.

Estoy en mis ojos que ahora son de un color distinto, un color lleno de objetos y lugares, como el mueble chino de peonías de la entrada de casa de la abuela, la mesa de un domingo en Francás con todos nosotros en pequeño y alrededor. Lleno del día que me perdí en la nada, del momento grandioso en el que creí percibir el todo. Lleno de una tarde en un laberinto, repetida la tarde, después, por otras manos y otros labios. 
El color desconocido y fugaz de la vida justo antes de perecer. 
Unos ojos de entera mansedumbre que desean surgir con la próxima ola, la hipotética y ficticia ola a rebosar de leones y elefantes furiosos en medio de la tediosa y callada marea. Unos ojos. Llevan dentro un poema de Celan, uno de Storni. Y yo me quedo tras ellos. 
Sobrevuelo la estancia sin un cuerpo físico, mi cuerpo es una pupila borracha de luz y un iris turquesa y resplandeciente que mira el mar por la ventana


Parecemos una pantalla, una película.
Y de nuevo en mí. Puedo ver la alondra, la golondrina, cientos de pájaros en uno. Una gaviota que trae una música desde el mar. Bate las alas acercándose a ras del agua y dibujando ondas que resultan pequeñas hecatombes marinas. Rasga las nubes haciendo tipografías en el aire.  
Entonces el sonido se establece como si formara parte de cualquier elemento. El sonido está en las paredes, en las sábanas, en las cortinas. Me miro las lineas de las manos y allí está el sonido. Las lágrimas de las lámparas, que nunca existieron antes, se desvanecen por la estancia. Yo encojo los hombros y cierro los ojos esperando el estrépito, pero no hay ruido, solo la música. Solo ellos que me miran, solo yo que miro el mar, y la música.



Y los sueños... sueños son
Montando del todo el espacio Livin'Art nos hemos dado cuenta con Elodie que aquello parecía un sueño donde las cosas aparecen y desaparecen sin demasiado sentido. 
Una bañera con patas de león llena de distintas vidas, una biblioteca con orden descontrolado, madres e hijas, mujeres y letras.

Os recuerdo que la fiesta de inauguración se hará el próximo 13 de Julio (viernes) a partir de las 20.00h en Mercantic

Os espero!

3 comentarios:

los collares de ryta dijo...

Querida!!!! creo que me voy a des-madrar un poco y vendré!!! o por lo menos eso espero!!!!!

Os echo mucho de menos a todo Mercantic y en especial a la chica de la caseta rosa :))))

anna blau dijo...

porfaplissssss.... loveU

Yvonne Badurina dijo...

Te suena esa sensación en la que la sonrisa no deja que las lágrimas terminen de caer, las mariposas están nerviosas, contentas y expectantes dentro de ti, volando incesantes alrededor de un vacío que no sabías que existía en tu interior..? Esa es mi sensación... <3