lunes, 3 de septiembre de 2012

El Pez que se Muerde la Cola

Voy en el tren. El anden pasa. Los trenes que van hacia otro lugar. La gente que espera.  La pequeña estación Medas sin café con la chica divina con cara de aburrida. 
La estación pasa. El túnel pasa y su oscuridad, las tipografías que dicen Barcelona en grande, las vallas, las luces amarillas. Pasa la salida y se convierte en entrada. Las salidas y las entradas son la paradoja que ilustra lo que os voy a contar. 



Lo que voy a contar es una gran noticia, la más triste, la más hermosa. Lo que os voy a contar me tiene el pecho anudado y el cerebro desatado. 


Empieza una nueva etapa, ahí va, cierro en Mercantic


Mi Atelier cerrado, y ya estamos, lo voy a contar rápido para dejar que el corazón se serene y distraiga con mi loca cabeza.
Me traslado a Barcelona. Calle Torrijos. Os hablaré del nuevo taller cuando pueda mostraros, cuando esté instalada. Ahora dejadme hablaros un poco del Atelier, del que dejo y el que crea esta paradoja en mí de felicidad que lleva a tristeza y tristeza que desemboca en felicidad.
 Cuando llegué a Mercantic llegué a sentarme en silencio en una caseta en el patio trasero. Llegué sin saber bien bien qué iba a hacer. Porque yo hacía de todo pero no sabía del todo qué hacía. A Mercantic me trajeron las casualidades, un amigo de la infancia y un encuentro fortuito. 
Pinté mi caseta con el corazón roto. Atropellé al limonero esquifido que se “erguía” en la entrada y lo sustituí por el mío, el que me llevé de mi vida con él, con el que me rompió el corazón. 
Cuando conocí Mercantic me recordó extrañamente a mi vida en Formentera. No sé si era su calma, los colores, la sensación de isla.
La cosa es que empecé con nada y nadé. Esta vez dejando que la corriente me arrastrara, el único modo de no morir ahogada.
Y fue allí que divisé tierra.


Me recibieron los nativos con los brazos abiertos. Me recibió Abdul. Me recibieron Neus y Xavier dejándome sus cachibaches para llenar mi vacío


Me recibió un Eugen que más tarde se convirtió en mi Eugen. Y un Carlos que se ha convertido en AMIGO así, en mayúsculas


Los tocados llegaron con Mercantic. Y todo lo que ha pasado con los tocados ha sido partiendo de Mercantic. Los tocados en la pasarela de Ibiza   


 



Los tocados en Cibeles, Los tocados en Gratacós. Los grandes pasos en mi trabajo se los debo a ese pequeño lugar.
Tres años
Digo que los cambios me chiflan siempre. Adicta al vértigo y a la adrenalina me dispongo a empezar una nueva etapa.
Cerrar el Atelier me duele, no sabéis cuanto.
Mercantic curó mis heridas. Eugen las curó


Y las cosas, cuando realizan su cometido hay que soltarlas, las cosas se van y una ha de dejarlas marchar, porque la resistencia, cuando ya no toca resistir, siempre es dolorosa e inútil


Y curiosamente mi limonero no ha superado este agosto. Ahí está, sequito. De fondo mi atelier sin sus estanterías, lleno de cajas por transportar. Es como aquellos amuletos que se rompen una vez te han protegido.
Todo pasó. Pasó mi corazón roto y pasó Eugen como un superheroe después de haberlo zurcido, bien por él! Pasó la sensación hermosa que provocaba quedarme hasta que las luces se apagaban en este rincón del mundo


Ya no había tiempo o el tiempo se debía distribuir de otro modo. Ahora el mapa de mis pasos formará un triángulo prodigioso entre mi casa, mi taller y Gratacós.
Tengo muchas ganas de empezar esta nueva aventura.

Las cosas que se quedan

Se quedarán en mí la estrecha familia que me ha cuidado durante este tiempo allí.

 






 

Carlos, Gerard+Mina+Dolors, Sonia y sus perlas, superEva y padre, Toni, Nacho, Xavier, Neus, Manel. Se quedaran los compañeros de calle y viaje Montse, Cecci y Manuela, Yolanda, Mar, Pedro y Estivill y los chiquitos de la primera caseta y la mamá y su princesa de la casita de enfrente, Amanda y Elodie, mi Khalid, Abderraman y los chicos del argentino.


Se quedan conmigo Rosana e hijo y Tahi y se queda el viejito que me regaló aquella tela para armar picnics improvisados. Me llevo a Blaise y a Rudy, que espero tener cerca un buen tramo del viaje. El burgueño, el Ortega… pura literatura. 
Se quedan en mí todas las clientas y clientes que charlaron, rieron y lloraron en algún momento conmigo. Mi Lorda estará flipando… ¿o no?

Se queda este blog, que seguirá con la puerta de mi taller como cabecera. Porque por ahí empezó todo, ahora solo hace que continuar.

Estoy tranquila, feliz. Este domingo lloré por los codos y demás articulaciones




 Las niñas del mercado me preguntaban si es que estaba triste. “no” entonces lloras de alegría? “no” Entonces intenté explicarles que lloraba por las dos cosas a la vez. A veces pasan esas cosas… y ellas me miraban arqueando las cejas.
Así que empieza una nueva etapa y la recibo con los brazos abiertos.


Ahora el traslado, pintar, arreglar… habitar y construir

Os contaré con calma cuando la cosa tome forma.
Hasta entonces besos, abrazos y cariño. Todo lo que yo recibo espero poder aportarlo como merecéis.


LOVE
Y GRÀCIES PER TOT

Anna Blau

3 comentarios:

Neysha dijo...

OOhh una pena y alegria por ti, me encantó tu Atelier cuando lo descubrí y siempre que iba a Mercantic lo visitaba, estaba lleno de emociones que te transportaban a décadas pasadas incluso, suerte en tu nueva Etapa, espero visitar tu nuevo Atelier cuando esté listo ;)
Besitos!

neyshastyle.blogspot.com

Anónimo dijo...

si... una pena...

lorda dijo...

¡¡¡¡¡¡¡¡¡Pues sí que estoy flipando sí!!!!!!!!!!!! Pero tinc que dir que jo sabia que algún dia aixó anava a passar.
Anna el diumenge no vaig poguer anar, i volia que era descarregada, i ara en trobo amb aixó. Bé, sé que aniré al carrer Torrijos o sigui que allí t'abraçaré i et desitjaré la tanta sort que et mereixes
(podía haver pesigat una mica la caseta i tenir un record ja ja)
un petó de lo més més gros
lorda