sábado, 19 de noviembre de 2011

Una casa en el fin del Mundo



He ido al garden. Porque hoy tenía que armar algunos tocados de cara a primavera y el frío… cómo decirlo, me encoje, me acurruca, vaya, que me inspira colores sepia, chocolate caliente y caqui (de palosanto).
Así que me paseé entre las flores imaginando que pronto sería Sant Jordi y después verbena y compré. Azul, pequeñita y con nombre masculino, un pensamiento. 



Y lo acomodé entre mis hortensias y agateas, cómo veis chicas mayoría. Me senté y tiré de primavera mirando por el rabillo del ojo aquella única flor. 


Prevén lluvia para estos días y yo he acomodado el taller para que así sea.
Me llegan novias y pienso que justo ayer las estaban proponiendo y se lanzan al ruedo a intentar hacer síntesis en algún momento de todo aquello que ven para su día (seguramente en primavera).

Y parezco nostálgica, el otoño y el invierno ya dan para tanto. Y así estoy que antes de largarme pensamiento en mano me doy la vuelta y compro unas anémonas, diez bulbos que estallarán como yo en la estación de las flores. 


Recordé sembrando, entre otras cosas, que un día conocí a alguien que se llamaba Florencio y era jardinero.


Enjoy

2 comentarios:

mentalhesitation dijo...

Que bonito siempre lo que escribes Anita!!!!!!!!!!te mando besos desde la isla!
Muak;)

anna blau dijo...

gracias linda!