lunes, 8 de octubre de 2018

Los Amantes del Triángulo Ventricular


No me mires quererte
 ⇹
Verás que yo disimulo frente a esa luz que se enciende en tu pequeña niña. 
Yo no te miro, cierro los ojos. 
Cuando recién me amarras y depositas todos los besos de la semana.

Porque somos un lujo con patas, y que patas y que manos.

Y los besos de bienvenida…


Uno porque me gustas tanto, 
otro porque eres tan bella, otro porque me siento culpable, 
otro y otro que llevan el presente perfecto de lo que siento por ti, 
otro se me ha caído y otro no era para ti pero eso que me llevo, 
espero tener uno que te absorba y te traiga de vez en cuando a mi otra vida.


Porque tu piel, porque tu olor, porque tu sexo, 
no hacen falta tantas excusas para desparramarse de uno mismo un momento, 
el día que dura tres horas
y que muerde.
Nadie sufre en el hotel del amor.



Allí donde se salva, se traiciona, se zurce y donde nunca se descubren las mentiras, solo se descifran sin que duelan, como una piel muerta que cruza un alfiler. 
Nadie se llama por su nombre y un quien es quien derrumbaría los muros de un soplido, 
morir en el hotel del amor sí sería justicia poética de fatal entendimiento.

Allí donde los ascensores se coordinan, 
donde no hay cafetería y el reverso de las ventanas son el espejo al que nadie se quiere asomar.
Me gusta mirar tu espalda en cuatro planos distintos. 

Mirarnos desde el techo, mirarnos infinitas veces los dedos, el sexo, los dedos, el sexo..

En las puertas del hotel del amor, uno se despide como si un resorte lo mandara a tomar por saco, a la semana de verdad o a la de mentira, 
pues quien sabe quien somos y qué pensamos y qué queremos 
sus huéspedes.



PD Solo los amantes sobreviven💙




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